
Analizar, medir, conservar.





Todo lo que hago responde a la misma pregunta: de qué están hechas las cosas y cómo conseguir que duren. Analizar, medir, conservar. Ese hilo me llevó de la restauración al laboratorio, del laboratorio a la ciencia de datos, y de ahí a poner las nuevas tecnologías al servicio de la preservación del patrimonio cultural y natural: arte y urbanismo, ecología y sostenibilidad.
Analizo materiales para saber cómo se degradan y cómo frenar ese deterioro: espectroscopia, imagen hiperespectral y microscopía en el laboratorio, y modelos de aprendizaje profundo que reconocen un material por su espectro o detectan una anomalía en el agua a partir de vídeo. He aplicado la escalabilidad de estas herramientas para conservar tanto el patrimonio cultural como el natural.
De ahí viene también mi vínculo con la naturaleza: del buceo científico en las praderas de posidonia a los sistemas que vigilan vertidos y plásticos en tiempo real, la sostenibilidad forma parte del mismo trabajo de conservar. Y mi vínculo con el arte viene del mismo sitio: pinto la flora y la fauna que observo, porque plasmar lo que me fascina es otra manera de cuidarlo.
La misma pregunta en todo lo que hago: de qué están hechas las cosas y cómo conseguir que duren. Del laboratorio al mar, y del mar al taller.

Pintura, policromía, mobiliario, cerámica y metales. Proyectos como el carrusel histórico del Tibidabo, con documentación de antes y después.
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Retratos, fauna, mundos oníricos y paisajes al aire libre. Series, encargos, pintura rápida, dibujo y cerámica.
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